El tiempo, nuestro mejor aliado para la evolución, marca
instantes de transformación espiritual, mental y
corporal. La transformación corporal, en el ser humano,
rige desde su origen sin detenerse, dando como resultado
características físicas inherentes a cada edad, no obstante
que la carga genética da un distintivo específico que nos
hace único en la tierra.
Innegablemente
después de los 35 años de edad empezamos a apreciar cambios
sutiles y paulatinos de envejecimiento facial. Los primeros
cambios se caracterizan principalmente por, la pérdida de
la elasticidad y turgencia de la piel, disminución del
grosor de la capa grasa de la cara, caída de la cola de las
cejas y aparición de bolsas de grasas que antes no existían.
Conforme la edad sigue avanzando se añaden cambios como, aumento
en cantidad y profundidad de las arrugas, pérdida del
grosor de los huesos de la cara que repercute en su
altura y proyección, disminución del grosor de los
labios, caída de la punta nasal y mentón, alargamiento de
orejas y labio superior y flaccidez del cuello. Todas
estas transformaciones con el tiempo se unen al efecto
que realiza la gravedad en el cuerpo lo que da como
resultado una cara con piel atónica, que cae pendiendo de los
pliegues los mismos que se profundizan delimitando bolsas de
grasa y en el cuello se observa papada, bandas y surcos.
El Lifting o Estiramiento Facial llamado también Ritidectomía
facial es el método adecuado para tratar este tipo de
paciente modificando las características propias del
envejecimiento de la cara. Los objetivos de este
procedimiento son resuspender la cara suavizando arrugas y
surcos, devolviendo la proyección perdida, afinando la
cara, todo esto envuelto en una piel medidamente
estirada.
La cirugía es como sigue, a través de incisiones que quedan
ocultas alrededor de las orejas se trata la musculatura
de la cara y cuello, que cedieron por la gravedad y el tiempo,
subiéndolas y suspendiéndolas con hilos fuertes que
mantienen los resultados por muchos años. Las bolsas grasas
dependiendo de su localización se las liposucciona o se las
suspende eliminando la sensación de cara caída. La piel
excedente de las mejillas y cuello se estira y recorta.
Los siguiente cambios se los puede realizar, al mismo tiempo, si
el paciente aceptara nuestra propuesta: Si existiera
pérdida de proyección de los huesos malares o del mentón
se optaría por la colocación de implantes de silicona.
Los surcos de la cara se los rellena si fuera necesario. Las
arrugas se las elimina retirando tiritas del músculo
involucrado. Si el paciente desea se puede realizar un
tratamiento para la punta nasal caída y ó para la caída
del mentón y cola de cejas. Los labios también se los trata
pero con un relleno muy sutil, si se desea. Si el caso es
también de orejas largas estas se las puede tratar.
No se puede hablar de rejuvenecimiento facial si no se incluye
el cuello y los párpados. El cuello joven se lo obtiene
estirándolo, eliminando la papada con liposucción y las bandas
con un reforzamiento de los músculos del cuello los mismos que
también son resuspendidos. La cirugía de párpados se
realiza y la técnica a utilizar depende del diagnóstico y la
edad. ( véase artículo Cirugía de
párpados).
Así es como
nuestros pacientes después de un tratamiento de cuatro horas
quirúrgicas, obtiene un rejuvenecimiento facial de 8 a 10 años
con duración a largo plazo.
Cabe recalcar que para los pacientes más exigentes el
tratamiento completo incluye a las arrugas más finas
producto del fotodaño o del envejecimiento. (véase artículo
Tratamiento de arrugas). Todos estos cambios son posibles si
usted goza de buena salud y no tiene antecedentes que
contraindiquen la cirugía, de ahí la importancia de su visita al
consultorio del Cirujano Plástico de su preferencia.